Alessandro
El zumbido de mi teléfono en la mesita de noche me saca del sueño ligero. Aún está oscuro afuera, el amanecer no ha llegado del todo, pero no necesito mirar el reloj para saber que es temprano.
Me desperezo, sintiendo el calor de Valeria a mi lado. Ella sigue dormida, respirando suavemente, su cabello desordenado sobre la almohada. No puedo evitar observarla por un momento, notando cómo la calma en su rostro contrasta con todo lo que hemos hecho solo hace unas horas.
De solo recordar