Valeria
Mi corazón late a un ritmo frenético, pese al tiempo pasado sigo sintiendo que la voz de Alessandro todavía resuena en mi mente.
Su desesperación, el miedo que percibí, todo puedo sentirlo como un puñal en mi corazón, porque sé que él se debe estar culpando de todo.
Emilia se llevó mi teléfono apenas terminó la llamada, con esa expresión de suficiencia que me pone enferma.
Y es que, aunque la conversación con Alessandro me ha dado una chispa de esperanza, no me engaño: Emilia no me de