La noche cayó sin pedir permiso.
Lenta.
Densa.
Como si supiera que lo que estaba por ocurrir al día siguiente no era una simple audiencia… sino un punto de quiebre.
En la habitación, la luz era tenue.
No había ruido.
No había distracciones.
Solo el sonido ocasional de hojas moviéndose.
Y la respiración de Renata.
Irregular.
Contenido.
Demasiado controlado para ser natural.
Ella estaba sentada sobre la cama.
Rodeada de documentos.
El expediente abierto una vez más frente a ella.
El mismo que hab