Yo te protegeré.
Sebastian no se movía, seguía sosteniéndola, con firmeza. Con una quietud que no era calma… sino contención. Renata podía sentirlo, no sabe cuanto tiempo estuvieron en la cama, pero ella sentía la mirada de él puesta en ella, podía percibir cómo algo dentro de él estaba a punto de desbordarse, pero no lo hacía, no aún, entonces, lentamente ella abre los ojos, se encuentra con la mirada de él y sin dude las manos de Sebastian se elevaron, tomaron el rostro de Renata entre sus palmas. Con una del