La noche había caído completamente sobre el mar.
El yate avanzaba lentamente sobre las aguas oscuras mientras la luna iluminaba el horizonte con un resplandor plateado.
Todo parecía irreal.
Demasiado perfecto.
Demasiado íntimo.
La brisa nocturna acariciaba suavemente el cabello rubio de Renata mientras permanecía de pie junto a la barandilla observando el reflejo de la luna sobre el agua.
Sus pensamientos estaban más tranquilos.
Por primera vez en mucho tiempo.
Y aun así…
Su corazón seguía lati