El automóvil se detuvo suavemente frente al edificio. El mismo lugar de siempre. El mismo espacio que hasta hace poco había sido su refugio. Pero ahora. Nada se sentía igual. Renata permaneció en silencio unos segundos, con la mirada fija al frente. Las luces de la ciudad comenzaban a encenderse lentamente, como si cada una marcara un paso más hacia una vida que ya no le pertenecía. Su reflejo en el vidrio del vehículo le devolvió una imagen que no reconocía del todo.
Seguía siendo ella. Pero t