Renata no podía pensar con claridad. El beso seguía allí. Persistente. Como una marca invisible sobre sus labios. Como un eco que no desaparecía. Se quedó inmóvil unos segundos dentro del probador, intentando recuperar el aliento, intentando ordenar sus pensamientos… pero todo estaba desordenado.
Demasiado.
Su corazón aún latía con fuerza.
Sus manos… seguían temblando.
—¿Puede un beso ser tan intenso como este?
Murmuró para sí misma. Pero no había respuesta. Porque no era una pregunta senc