La puerta de la boutique se cerró lentamente detrás de Renata.
El aire de la tarde golpeó suavemente su rostro.
Durante unos segundos permaneció inmóvil sobre los escalones de mármol, observando el movimiento de la ciudad.
Las palabras de Claudia seguían resonando en su mente.
"Estoy embarazada de Antonio."
Aquella confesión no le había provocado el dolor que alguna vez habría sentido.
No.
Lo que sentía era algo completamente distinto.
Una extraña tristeza.
Porque cada día que pasaba comprendía