El sonido del timbre del departamento rompió el silencio.Renata se sobresaltó ligeramente. Su cuerpo aún no estaba en calma.Sus pensamientos seguían atrapados en un mismo punto en una misma sensación, el beso con Sebastian, lacercanía.
La voz de Sebastian repitiéndose en su mente como un eco imposible de ignorar.Cerró los ojos un instante.
—No pienses en eso —Se dijo.
Pero el timbre volvió a sonar. Insistente. Persistente. Renata frunció el ceño. No esperaba a nadie. Nadie debía estar allí.