El vehículo avanzaba con suavidad por las amplias avenidas de la ciudad.
El silencio dentro del Mercedes Benz era distinto al que había existido antes de entrar allí.
No era incómodo.
No era frío.
Era un silencio cargado de pensamientos.
De emociones.
De todo aquello que ninguno de los dos terminaba de expresar completamente.
Renata permanecía sentada junto a la ventana.
Su mirada estaba fija en el exterior.
Pero su mente seguía atrapada dentro de aquella sala de audiencias.
Las voces.
Las acus