Austin colocó sus manos sobre mis muslos y con su fuerza me cargó para sentarme sobre el escritorio. Recorrí mis manos por toda su espalda y entonces rompió mis medias por en medio haciendo a un lado mis bragas. Solté un pequeño gemido cuando sentí sus dedos en aquella zona.
—Austin. — Murmuré sobre su oído. El pelinegro, con sus manos, bajó mi sostén dejando mis pechos al aire. Los acarició mientras besaba mi cuello y mi mandíbula, podía sentir como su cuerpo se presionaba sobre mí.
—Voy a dej