MILDRED
Matilda y yo intercambiamos la ropa. La hice sentarse junto al espejo mientras le ponía todas las horquillas. Era un alivio que tuviéramos casi el mismo tamaño corporal, a pesar de que ella era cuatro años mayor que yo. Matilda era preciosa, así que no me tomó mucho tiempo maquillarla. Tomé el velo que debía llevar para taparme la cara y cubrí su propio rostro.
"No hables con nadie hasta que regrese, ¿de acuerdo?".
"Princesa-".
"Matilda, son órdenes de la princesa".
Ella suspiró y s