Laurent
- ¡Esos dos! ¡Malditos sean, esos dos!
-Señor...
- ¡Déjame sólo!
-Pero señor... Su esposa está aquí.
-Dile que pase y que nadie nos interrumpa.
Judith salió rápido de mi oficina y ni siquiera me miró, ya hace días le había dado una paliza para descargar toda mi ira en contra de ese cuervo maldito y el gánster de pacotilla de su marido, pero se había aguantado, así que la premié con un nuevo auto, aunque ya no había ido a mi duplex para estar con ella.
Necesitaba salvarme de la investigación del fiscal de distrito y eso me habia costado sangre, sudor y mucho dinero. Y, aunque lo logré, todavía buscaba la forma de vengarme de esos dos.
Ya estaba empezando con mi plan, primero haría caer al cuervo, era lógico que ella no me había olvidado, lo veía en sus ojos ese día que estuve con ellos frente a frente, pero la muy hija de puta no se aparecía en los eventos a los que era invitada, obviamente por orden mía. Eso me tenía frustrado hoy.
-Necesitamos hablar...
-¿Qué pasa ahora Anna