—¿Qué tal todo con los chicos? —resopló divertido y después de darme un beso corto en los labios, se retiró.
—No mucho, creo que desean atarme de pies y manos para arrojarme al mar.
—Dios —suspiré—. ¿Ahora que hiciste, James?
—Sólo fui sincero —me lanzó un guiño antes de bajarse de la mesa.
—Mejor ya no hables, no sé si quiero saber —me coloqué boca abajo—. ¿Le importaría terminar con mi masaje, señor Castelfranco?
—Será para mí todo un placer, señorita Campbell.
🕜🕝🕞
Cena de ensayo, los demá