—Y cuéntenos, por favor ... —mamá miró a Wanda—. ¿A qué se dedica?
—A la industria hotelera —respondió ella con una sonrisa.
—Vaya —expresó papá—. Por lo visto, su hijo siguió sus pasos.
—Bueno, alguien tenía que ayudarme con el negocio ¿cierto, cariño? —Wanda tomó la mano de James por encima de la mesa.
La conversación durante la cena había sido amena, aunque era difícil de creer con esa boca que tenía James.
En la mesa estábamos, la abuela Rose, papá, mamá, la "feliz" pareja, James, Wanda y