Luego de un par de minutos, logramos estabilizarnos, me encontré preguntándole a James si estaba bien, dado a que su forma de respirar me preocupaba, es decir, creo que no hay persona en el mundo a la que su corazón no se acelere mientras practican sexo, pero James no era cualquier persona, el padecía de una extraña enfermedad y aunque él decía que se sentía perfectamente, no dejaba de preocuparme.
—Háblame de tu amigo —pidió James—. ¿Cómo lo conociste? —sonreí.
—Lo conocí en la universidad, re