Cuando Emma escuchó aquella respuesta de parte de Eda, no volvió a tocar el tema de Horacio. Desayunaron juntas, y durante el camino a la firma de la venta del departamento, Eda sintió que fue bastante brusca con aquella respuesta.
—Quiero pedirte disculpas si fui algo brusca al responderte acerca de lo de Horacio. —el auto se detuvo en el semáforo, Emma sonrió y negó.
—Tranquila, no pasa nada. —luego desvió la mirada por la ventanilla mientras su mano, acarició lentamente la gran barriga. Se s