Emma se aferró a la mano de Max mientras en la misma camilla iba siendo trasladada a quirófano, tenía miedo, mucho miedo de que no saliera algo bien.
—Todavía no es tiempo, no aun no es tiempo, —dijo Emma entre sollozos, el dolor en cada contracción, aumentó más y más. Y Max, con impotencia de no poder aliviar su dolor, de poder evitarlo, pero Emma había decidido hacerlo sin medicamentos.
— ¿Estás segura que no quieres algo para el dolor?—un último intento, pero Emma no contestó, la vena de su