Max estaba sentado en uno de los sillones de la sala mientras tenía a la pequeña Emily en brazos, ella acaba de dormirse por fin. Había estado llorando por un buen rato, pensó que podría tener hambre pero lo que quería era estar en brazos. Una sonrisa apareció en sus labios, era una pequeña extensión de él y de Emma, momentos después, un suspiro llegó a él.
— ¿Está dormida?—preguntó Emma bajando las escaleras de la segunda planta, Max asintió y miró embelesado en su dirección. Se veía hermosa e