Capítulo 33. |Un hombre|
Emma estaba esperado en aquel restaurante caro y famoso de la quinta avenida, estaba en el interior de uno de los edificios más elegantes de la zona y por supuesto, tenía la mejor vista a la ciudad nocturna.
—¿Quiere algo de beber, señorita?—preguntó el mesero que estaba asignado a atenderla. Emma negó con una sonrisa a medias.
—Estoy bien, gracias. —él asintió retirándose de manera educada, mientras que ella, solo regresó la mirada a la ciudad, viendo de vez en cuando su reflejo en el espejo