Capítulo 34. |Una oferta de trabajo|
El olor a café recién colado se impregnó en aquella habitación de descanso, tomó el periódico y comenzó su rutina, las noticias sobre el dólar y el euro, luego la sección de sociales para después terminar con los obituarios. Muchos de sus amigos habían fallecido en los últimos cinco años, y era por ese medio que él se enteraba quién se había ido.
—Señor Bradford, —se anunció uno de sus hombres de confianza, el señor Min, su secretario personal. Jack levantó la mirada del periódico y lo miró.