CAPÍTULO 93
Bianca
Anoche me pareció escuchar su voz. Fue solo un murmullo sordo en el pasillo, una vibración baja que hizo que mi corazón diera un vuelco doloroso contra mis costillas. Pensé que entraría. Esperé con el aliento contenido, sentada en el borde de la cama, lista para gritarle la verdad o para llorar en su pecho, pero el sonido de sus pasos se alejó. No ha vuelto a entrar a mi habitación. Ni él, ni Lupe.
El silencio es casi absoluto, excepto por el susurro constante de los dos homb