CAPÍTULO 28
Bianca
No sé qué contenía exactamente el té que Lupe me dio, dormí casi todo el día.
Me senté en la cama, sintiendo la cabeza pesada y el estómago vacío, rugiendo por la falta de alimento. Me puse una bata de seda y bajé las escaleras con cuidado.
Al llegar a la cocina, me encontré con una de las empleadas jóvenes del turno de noche. Se sobresaltó al verme, pero reaccionó de inmediato.
— Señorita Bianca, por fin despierta. El señor Sterling y Lupe estaban preocupados. ¿Quiere que le