CAPÍTULO 27
Jaxson
No había pegado ojo en toda la noche.
Me pasé la mano por la cara, sintiendo la barba de un día raspar contra mi palma. Mis ojos ardían, inyectados en sangre por la falta de sueño y por una furia contenida que se negaba a abandonar mi sistema. La adrenalina del interrogatorio en el sótano se había evaporado hacía horas, dejando en su lugar un residuo tóxico de ansiedad y paranoia.
Cada vez que cerraba los párpados, no veía mapas ni estrategias. Veía el rostro del intruso en e