Al darse cuenta del error que había cometido, Víctor se levanta bruscamente, deslizando la mano por el cabello en un gesto nervioso, intentando recuperar el control de la situación.
— Perdóname — dice, tratando de mantener la compostura.
Katrina lo observa, aún incrédula por lo que acababa de escuchar. Su rostro muestra una ofensa clara.
— Me llamaste, Marina —comentó, visiblemente herida.
— Es porque los nombres de ustedes dos son parecidos, nada más — intenta explicar, aunque incluso para él