Las horas pasan, arrastrándose como si el tiempo conspirara contra ellos. Cada segundo parece una eternidad, y la incertidumbre se vuelve un peso insoportable. El silencio en el pasillo solo se interrumpe por el sonido ocasional de pasos apresurados o voces en susurros. Marina, Rodrigo y Valentina permanecen allí, en una vigilia tensa y silenciosa, esperando cualquier señal de cambio en el estado de Victor.
Finalmente, tras el final de la cirugía y el control de la hemorragia, Victor es traslad