Mientras camina desorientado por los pasillos del hospital, con la mente llena de pensamientos, Rodrigo ve a Valentina a lo lejos. Ella está junto a Marina, gesticulando de forma enfática, como si intentara convencerla de algo. Marina, aún vestida de novia, parece vacilante, con la mirada perdida y los brazos cruzados, como si intentara protegerse del caos que la rodea.
—Marina, necesitas descansar un poco, al menos beber agua —insiste Valentina, sosteniendo un vaso en la mano. —No sirve de nad