Al terminar el primer día de juicio, Marina acompaña a doña Valquíria, que estaba acompañada, hasta el taxi. Mientras ayuda a la señora a subir al coche, escucha su desahogo con un tono preocupado:
— Ese abogado del otro lado es tan aterrador. Me hace sentir miedo, con esa manera fría y esa mirada seria. No sé cómo debe ser una persona como él en la vida cotidiana.
Aunque siente el corazón apretarse, Marina mantiene la compostura. Forzando una sonrisa amarillenta, responde:
— Solo está haciendo