—La cena esta exquisita, igual que tu —dijo Daniel.
—Tu tambien eres muy exquisito —dijo Valeria con una sonrisa.
—Mientras comemos, veamos una película de romance —dijo Daniel.
—Está bien —dijo Valeria.
Tres horas después fueron vencidos por el sueño, y ambos que estaban en la cama se quedaron dormidos del cansancio de un dia largo.
El resplandor tenue de la madrugada se colaba por las cortinas, llenando la suite con una luz suave y dorada. Valeria se despertó lentamente, sus sentidos volviend