En la sala de espera del Hospital Central, la tensión era palpable. Alejandro, Bastián y Margarita se sentaron en silencio, cada uno inmerso en sus pensamientos mientras esperaban noticias sobre Valeria. La espera se hacía interminable, y el ambiente estaba cargado de una mezcla de preocupación y frustración.
Finalmente, una enfermera salió del área de emergencias y se acercó a ellos.
—¿Son amigos de Valeria Sánchez? —preguntó la enfermera con una voz tranquila pero profesional.
—Sí, somos noso