—Porque a veces, las decisiones personales no se toman solo con el corazón, sino con la cabeza —dijo Margarita—. Y en este caso, proteger a nuestra familia es lo más importante. Si Daniel es lo que tú dices que es, no permitiremos que cause más daño.
Isabel, con el rostro pálido y los ojos llenos de lágrimas, se giró hacia Alejandro y Bastián, buscando algún tipo de apoyo o comprensión. Su esperanza se desmoronaba a medida que la realidad de la situación se asentaba en su mente.
—Alejandro, Bas