Karen bajó en el ascensor al primer piso llena de preguntas sin responder. Y con un enorme temor en su corazón.
Sus ojos rodearon la elegante sala y ve a la recepcionista pelirroja que al verla la saludó con su mano. La zona está dominada por unos sillones enormes muy abullonados para los visitantes. Su cristalizado piso de mármol le brinda claridad, frescura y elegancia a la estancia del edificio.
El tintinear de sus tacones desgastados se escuchan a medida que da cada paso.
Las lámparas tipo