La noche estaba iluminada por un cielo estrellado cuando Alexandro llevó a Vanessa hasta el helipuerto privado de Montenegro Luxe.
—¿A dónde me llevas, Montenegro? —preguntó ella, divertida, mientras el viento nocturno agitaba su cabello.
Alex sonrió con ese brillo travieso en los ojos que la volvía loca.
—Prometí darte algo especial… y si algo he aprendido, es que contigo nada puede ser común.
Antes de que Vanessa pudiera cuestionarlo más, un helicóptero aguardaba en la pista, con Nico