El sol entraba tímidamente por las cortinas, iluminando la habitación con una luz suave. Vanessa se estiró en la cama y sonrió al ver a Alex durmiendo a su lado, con el cabello revuelto y el pecho descubierto. No podía negar lo increíblemente atractivo que era, pero lo que más le gustaba de él era lo que sentía cuando estaban juntos.
Habían pasado por muchas cosas, pero en ese momento, sabía que era el indicado.
Se levantó con cuidado, sin despertarlo, y bajó a la cocina con una idea clara en