Capítulo 2

—¿Por qué lees esa cosa?, ese hombre murió hace miles de años.

—Platon dijo: “El sabio siempre querrá estar siempre con quien sea mejor que él”, entonces la pregunta sin respuesta aquí es… —Hago una pequeña pausa, mi tonto primo me mira expectante. —¿Por qué elegí un asistente tan estupido como tú?.

Después de unos minutos logra procesar mis palabras.

—¿Asistente estupido?, pero yo soy tu asistente.

—La respuesta a esta pregunta probablemente sea, —Calvert empieza a maldecirme, giro la hoja del libro haciendo oídos sordos a sus gruñidos, ¿Este es el final del libro? —El concepto de justicia que surge de la primera parte de este libro, “La república” . Cada personaje tiene su propia impresión del tema, con Polermaco, Sócrates y Thrasymachus nos ofrecen diferentes puntos de vista: Primero, Polemarco cree que la justicia consiste en ser "bueno para los amigos y malo para los enemigos". La idea de justicia del personaje se relaciona con la del poeta griego Simónides. Sin embargo, Sócrates difiere de esta definición. Para los filósofos, la justicia no significa estar dispuesto a hacer cosas buenas por los amigos, sino saber lo que es bueno para ellos. Actuar con justicia significa no dañar a nadie. En otras palabras, intento que ese cerebro tuyo deje de ser tan ignorante y la única forma que encontré es mantenerte cerca de mi.

—Eso o que ningún asistente dure contigo más de dos horas y que solo yo puedo soportar esto. 

—Cállate y haz el balance que todavía no has entregado.

—Estas son horas no laborales, no lo haré.

—Tu bono de este mes será deducido.

—Tirano. —Con lágrimas en sus ojos sujeta el computador.

“...Solo yo puedo soportar esto”, cierro mis ojos, ¿Nadie me soporta?, no importa, yo no necesito a nadie, soy fuerte, mi propia salvación. 

—Señor Hervas.

—¡¿Qué quieres ahora?!.

—Ignoraré tu tono y voy a fingir que eres un buen jefe al igual que estoy en mi horario laboral,, tienes un correo de Soledad Ruiz pero no puedo abrirlo. —Él teclea desconcertado. —¿Por qué está cifrado?, dime la contraseña.

—No necesitas saberla, yo me encargare de ese mensaje.

—¿Es tu nueva amante? —feliz sube y baja sus cejas.

—¿Crees que soy un ninfomano como tú?. Antes de aterrizar quiero ese informe.

—Pero…

—Tic, tac Calvert.

—Quiero renunciar.

Ignoro a su rabieta, Soledad Ruiz…

                                              Flashback

“… Joven Hervás, ya es tiempo, esta es nuestra última sesión. ¿Hay algo que quiera preguntarme?.

¿Estás segura de que será así?, yo no estoy convencido, dudo que sea lo correcto. No estoy listo, estoy completamente seguro de ello.

El tratamiento fue éxito Emanuel, tenemos que ser honestos —Soledad sonríe— ¿Hace cuánto tiempo nos conocemos?.

Más de tres años. incómodo muevo mi cuello, no quiero regresar a ese lugar, si estoy bien yo….

-¿No eres feliz?.

Lo soy., solo que… Despeinó mi cabello. —No quiero regresar.

¿A California?.

—Puede ser.

—Emanuel.

—Sí a California. —Un extraño silencio se forma dentro de la habitación.

—Es normal tener miedo…

—¡No tengo miedo!, solo no quiero regresar.

—En ocasiones es necesario, ya no eres el mismo, si regresas hazlo con orgullo.

Lo sé, me veo genial me levanté del sillón y le enseñé mi duro trabajo, un four pack, trabajo lo necesario, ni más ni menos.

—¿Era necesario que alces tu ropa?, no estoy ciega, mocoso, tu estado físico mejoró muchísimo, tu organismo regresó a la normalidad… Además, ¿Tienes idea de cuántos pacientes atenderé hoy?.

El pasillo está colmado, ¿No son muchos?.

Soy golpeado por su block de notas. La mitad de mis pacientes del grupo femenino el día de hoy terminó llorando porque no logré hacer espacio para ellas,, ¿Te imaginas cuál fue la razón?.

 Retomó mi sitio divertido. No tengo idea.

Es tu último día Emanuel, seré frontal contigo, tu orgullo brota desde tus huesos, no puedes disimular que este motivo no es sorpresa para ti y tu sonrisa Hervás, es peligrosa para mis pacientes, ¡Úsala con precaución!.

Doctora Ruiz, ¿Ahora hace bromas?, es una mujer cruel.. —dobló mi cintura, quedó a centímetros de su rostro —¿Qué tan peligrosa?.

—Lo suficiente para afectar a cualquier mujer en un rango hasta los 40 años… Tengo 55 años, mocoso. —Con su mano en mi rostro me empuja lejos.

—La extrañare doctora.

—Yo también pero no vuelvas aquí, quiero que vivas y no tengas que regresar. 

—¿No es bueno remover el pasado?, ¿Crees que volveré a recaer?, no soy lo suficientemente fuerte en tus ojos?.

Soledad saca una carpeta de su cajón. —Quien no conoce su historia está condenado a repetir sus errores, esta frase de Paul Preston generó un gran revuelo, algunos están a favor y otros se levantaron en contra, yo comparto su opinion asi que escuchame niño atentamente, Hervás Emanuel,  con tan solo 13 años aparecieron sus primeros síntomas derivados del Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA). Chico tímido e influenciable con una conducta ejemplar. Debido a su buen comportamiento no recibió en su momento la atención ni la ayuda adecuada. Con 15 años, se mostraba reacio a entablar relaciones o comunicarse con las personas, presentando baja autoestima y fuerte retraimiento social…

¡¿Puedes dejar de leer?! preguntó al borde de un ataque de ira era un completo perdedor, ¿Contenta?.

No, ¡Porque no eres ni nunca fuiste un perdedor!, tu error fue rendirte, y no lo volverás a hacer, callate y escucha.

—Le pagaron para que lo hiciera, no todos comparten su opinión así que queme ese papel del demonio.

—Lo hicieron pero al final fuiste tú quien fue capaz de superar todo… Además, ¿No eres valiente?, pero no soportas más de media carilla…

—No tengo miedo.

Muy, entonces para demostrarlo a partir de ahora no puedes interrumpirme, lo terminaré de leer. aplaude y continua. Desarrolla preguntas constantes hacia los demás sobre cómo lo ven, comparándose con otros, tiene altos niveles de ansiedad, impulsividad e inestabilidad emocional. En el primer año de su tratamiento desarrolló una personalidad muy perfeccionista, exigente consigo mismo, volviéndose reservado y egoísta para muchas cosas. Aun así, su comunicación social mejoró, desarrollando lazos de amistad. Continúa reacio a mirarse a un espejo, no soporta entrar en contacto con ellos, en consecuencia sufre ataques de ira y pánico, no muestra evolución.

Segundo año de tratamiento, continúa mostrándose insatisfecho con su cuerpo, considerando su actual peso como un crimen. Sufre constantes recaídas, alegando que tiene claro que no regresará a California, teniendo ataques de pánico ante esta posibilidad. Presenta distorsiones de su imagen corporal y una grave angustia psicológica. Volvemos a la fase 1. El paciente vuelve a avanzar, luego de una junta médica se retoma la fase 2 avanzando a la fase 3. Luego de dos años el paciente reconoce su enfermedad, reconociendo que quiere curarse, reconociendo que pedir ayuda no lo hace débil, sino persona. Se procede a la fase 4 y 5, las recaídas son prácticamente inexistentes, la evolución es favorable y casi completa.

Emanuel, ¿Qué piensas?.

                                              Fin del flashback

¡Emanuel, despierta! —mi cuerpo está siendo sacudido. Llegamos hombre.

Cierra tu boca Sharp. Calvert automáticamente obedece. —No estaba dormido, ¡¿Por qué gritas tan fuerte?!, ¿Está listo el auto?... Puedes hablar.

Hombre, apaga el aire acondicionado o me congelaré…

Te pasarán cosas peores, si no respondes.

—Me ordenaste que me callara, —retrocede tres pasos, me mira y da otro el chofer está afuera.

Vamos.

Sí.

Tienen mucho control en este aeropuerto. Calvert suspira. ¿Por qué no usamos el jet?.

Quería mantener un perfil bajo, sin alertar a las ratas.

Oh… Eres un hombre inteligente y perverso —como un chiquillo aplaude.

 Lo ignoró, apuro mis pasos para subir al auto. 25 minutos parados para revisar el equipaje pone de mal humor a cualquiera.

Arranca.

¡Espera!. Chilla Calvert, mientras se monta. ¿Querías abandonarme?.

¿Qué piensas?.

No tienes corazón.. -Susurra mientras lanza una maldición.

 Masajeo mis sienes, mi cabeza no para de zumbar. ¿Qué esperas?. El chofer tiembla, acelera el auto, las ruedas chillan por el movimiento brusco. —¿Qué porquería de carro compraste?.

—¡Cálmate hombre!, este coche es alquilado, era el mejor.

—Tch, compralo cuando lleguemos.

—No dormí todavía.

Le dedico mi mejor sonrisa, 

—Deja de sonreír de esa forma, comprare el auto, espero no tener pesadillas.

—¡Callate!, y también cambia de chofer, este tiembla demasiado.

—Si muero será por ti.

—Lo harás por una buena causa entonces.

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