Un final feliz para Lisa
Un final feliz para Lisa
Por: Ant Bren
Prólogo

¿Es demasiado exagerado el moño?, ¿Tal vez no?, sacudo mi cabello.

Creo que está muy bien. Sujeto mis mejillas al ver mi rostro sonrojado en el espejo. El dijo que era lindo, una tonta sonrisa se dibuja en mis labios, al pensar que mis ahorros se esfumaron por esas simples palabras, ¿Corrí al centro comercial y compre de todos los moños que pude?, si lo hice… Probablemente… ¿Enloqueci?, las expresiones de las dependientas de las tiendas fueron bastantes peculiares al ver que solo compraba moños de diferentes colores y tamaños, el mensaje en sus ojos era claro, ¿Por qué compras tantos moños?, aunque les hubiera hablado de Emanuel no hubieran podido comprender lo increíble que es. Estaba muy orgullosa en ese momento pero ahora estoy dudando que haya sido buena idea, ¿Soy demasiado obvia?, él, ¿Se dará cuenta?, apoyo mi cabeza en  la pared.

¡Auch!. Bien hecho Lisa, la próxima no lo hagas tan fuerte masajeó el área adolorida.. 

¡Lisa deja de jugar y baja de una vez!. El grito de mi padre resuena, miro el contorno del rostro de mi madre, suspiro al notar que continúa dormida,tapo mi boca por si acaso, últimamente, no es sencillo dormir, la arropó con cuidado.

-Mamá, regresaré para el almuerzo, quédate en cama hasta que regrese, te ayudaré a tomar un baño, te amo. -Susurro con cuidado, beso su frente.

¡Lisa! Su rugido aumento, corro hacia la cocina tropezandome antes de llegar, lo único que puedo pensar es: “Eres torpe Lisa”,  el rostro de mi padre no es amable, me levanto, tomo asiento y sujeto la cuchara, intento mantenerme serena pero resulta imposible al ver mi desayuno, mi rostro palidece.

¿Papá qué es esto?. Con la cuchara levantó esa agua sucia de dudosa procedencia.

Tu desayuno, come. Él sujeta su taza humeante de olor agradable a café.

Levantó el pedazo de pan con orillas verdes y el agua sucia. Ninguna persona podría comer esto.

Papá, ¿Qué ocurrió con el dinero que te di ayer?.

 Él se sobresalta ante mi pregunta. Era demasiado poco.

El dinero que mi abuelo le mandó a mi madre no era poco.

 Mi padre golpeó la mesa. ¡¿Crees que lo gaste en el bar o en el casino Lisa?!... Deja de mirarme así y, ¡Habla!.

 Muerdo mi labio incómodo. -Yo no dije eso, papá, y lo sabes.

Lo que sé es que me arruinaste mi vida, no ambas lo hicieron, ¡Tu eres idéntica a tu madre!, solo tienen quejas, ¿Sabes lo que cuesta mantener esta casa?.

No mucho comparado con el dinero que gastas, porque esta casa es un regalo del padre de mamá y él se encarga de pagar los servicios todos los meses.Si hablo él me golpeara, no me importa que lo haga pero mamá no lo soportara, hace tiempo que no comemos adecuadamente, ella podría colapsar.

¡¿Por qué no hablas?!

Ya no te soporto. -Sé que el dinero que te da el abuelo es más que suficiente… -Mis palabras quedan atascadas en mi garganta, el entumecimiento se extiende por mi mejilla,duele, con lágrimas que obstruyen mi vista intentó divisar su figura, me golpeó de nuevo.

¡Cállate, eso no es suficiente!, él gana muchísimo dinero, pero solamente nos entrega limosnas, miserias, una sonrisa torcida adorna su rostro ¿Por qué no trabajas en vez de quejarte?, ¡Sabes que el dinero no alcanza!.

 Sujeto mi mejilla antes de recibir otro golpe de su parte. Me esfuerzo papá, ¡¿Lo sabes?!, por algo tienes el dinero de mi beca todos los meses.

¿Crees que eso basta?, ¡No es suficiente!.

¡Regrésame mi tarjeta entonces!.

¡Ja!, mi buena hija aprendió a alzarle la voz a su padre, ¿Te crees dueña de algo en esta casa?, me debes tu vida niñita, asi que trabaja más duro porque…

¿Por qué papá?, ¿Qué me pasará?, ¿No tendré comida?, o… ¡¿Me dejarías ciega al igual que mamá?!. -Preguntó llena de rabia, ¿Por qué él tiene que ser mi padre?.

Tengo muchas alternativas para ganar dinero a través de ti. Su voz suena como la de un demonio, no deja de mirarme de arriba abajo, un escalofrío recorre mi cuerpo. ¿Él no lo haría o sí?. Sacudo mi cabeza intentando borrar esas ideas absurdas de mi mente. —Hija  tienes un buen cuerpo y podríamos ganar mucho dinero con él.

¡Tú, tú, tú, no puedes hacerlo, eso es ilegal papá!, solo tengo 15 años, irás a prisión si lo haces.

¿Piensas que quiero hacerlo Lisa?, ¿Cuándo fue la última vez que tu madre tuvo una comida decente?. La vida nos está obligando a ello, pero como padre te entiendo que no quieres generar dinero con tu cuerpo, así que no puedes perder esa beca o no habrá alternativa, mi paciencia contigo se agotará y todo lo que intentes será inútil. Furioso sale del comedor, mi espalda está empapada en sudor, él no bromea.

Sujeto mi cabeza. — No debo llorar, solo debe de soportar, son 3 años más, luego tomaré a mamá, nos iremos lejos del monstruo. Limpio mis lágrimas, tengo que aplicar una compresa fría en mi mejilla o se hinchara.

Miro el reloj, ¿Ya es tan tarde?, 7:35 a.m… Solo diré que me caí. Recojo mi mochila, abro con cuidado la puerta, el viento frío golpea mi mejilla, aliviando el dolor.

Ajusto mi coleta, acomodo mi moño. Hoy será un gran día. ¿Mi voz no puede sonar más creíble?, solo… Todo estará bien, su chaqueta no estaba colgada en el armario antes de salir, con el dinero que tiene no tendría que regresar a casa por lo menos hasta dentro de una semana, aunque espero que el dinero te dure mucho más.

Las vacaciones se acercan, podría conseguir un trabajo de medio tiempo y podríamos volver a comer pan fresco. 

Plap.

—¡Lisa!.

—Buen día. -Sonrió al ver al sudoroso Emanuel, sacó un pañuelo de mi bolsillo y con cuidado lo ayudó.

No debes de hacer eso, mi olor no es agradable como el tuyo. Mi mano se congela, mi rostro se quema.

No tengo buen olor… 

El abre sus ojos como platos. —¿Lo dije en voz alta?.

—Si. —La atmósfera se torna incorrecta, su rostro está pálido, ¿No es bueno que me burle de el?, pero es tan lindo que no puedo evitarlo, finjo tener tos para llamar su atención. —¿Estudiaste para el examen de historia?. Intento cambiar de tema, su complexión mejora..

—Lo hice, ¿Y tú?.

—La respuesta aun no la sabes después de mirarme. —Señaló mis horribles ojeras. —Les apliqué maquillaje y solo mejoraron un poco.

Emanuel abre su boca, pero finalmente lanza un bufido. —Eres hermosa. —Murmura.—Las ojeras te sientan muy bien.

Hago una mueca, intento cambiar mi mochila de brazo pero cae al suelo, Emanuel levanta mi mochila antes que pueda hacerlo.

Cierro los ojos esperando que asi mi vergüenza disminuya, ¿Es tonto y inutil que lo haga?, lo es pero no quiero que él me desprecie, ¿Ya se dio cuenta que la mochila es vieja?.

—La correa se soltó, listo. —Abro un ojo y veo como cuelga mi mochila sobre sus hombros.

—Gracias, ¿Quieres un chocolate?.

Él baja su rostro, sujeta su estómago y una expresión amarga surge en su rostro.

—Vamos o llegaremos tarde. —La espalda ancha de Emanuel brilla, su rostro es piel es blanca, ¿Es un poco más alto?, si, realmente me gustas, Hervás.

Sujeto mi cabello, ¿Buen olor?, tengo aroma a champú barato y jabón en oferta de la tienda, eres demasiado amable.

—¡No me dejes!. —Corro detrás de él, algún día espero alcanzarte y decirte cuanto te amo.

             

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