Hannah abrió los ojos y sonrió al ver a Teo dormido en el otro extremo de la cama. Había extrañado despertar a su lado.
Recordó aquellos días en que se habían visto obligados a dormir juntos, lo mucho que le había costado compartir la cama con él. Ahora, sin embargo, le resultaba difícil conciliar el sueño sin Teo a su lado.
Se incorporó con cuidado, procurando no mover demasiado el colchón para no despertarlo. No sabía en qué momento Teo se había rendido al cansancio, pero recordaba haberse de