Piper pasó ambas manos por su toga, alisando la tela de una arruga inexistente. Sentía el corazón desbocado y tenía que obligarse a respirar con calma para no hiperventilar. No sería buena idea desmayarse justo el día de su graduación.
Después de cuatro años estudiando, muchas veces sin dormir lo suficiente, por fin iba a graduarse. Y no solo eso: la habían aceptado en el máster con enfoque en biotecnología que comenzaría en septiembre.
La emoción le oprimía el pecho. Lo había logrado.
El nombr