Hannah cruzó el vestíbulo del edificio y se dirigió al mostrador de madera. Se acomodó los lentes de sol en lo alto de la cabeza y dedicó una sonrisa al portero, un joven que no debía tener más de veinticinco años.
—Buenos días —saludó.
El joven abrió los ojos de par en par y balbuceó un par de veces. Hannah supo al instante que la había reconocido. Había pasado un año desde su última aparición en pantalla, pero muchos aún la recordaban; incluso después del escándalo, todavía quedaban quienes l