Maya siguió con la mirada a su hijo mientras descendía riendo por el rodadero. Era fin de semana y había decidido llevarlo al parque para que jugara un rato. Thiago había tenido que quedarse en casa porque aún debía atender algunos asuntos de trabajo. No parecía muy feliz de perderse la salida con ellos, pero ella le había asegurado que todo estaría bien. Además, le hacía ilusión pasar un rato a solas con Tawny y ponerse al día. No la veía desde varias semanas antes de su viaje.
—Necesito que