Teo se despertó con las primeras luces filtrándose entre las cortinas. Se giró en la cama para mirar a Hannah y la encontró profundamente dormida. No le sorprendía; después de todo lo que había pasado, era lógico que estuviera agotada.
Estiró una mano para apartarle un mechón de cabello del rostro y la observó en silencio durante unos segundos. Luego, con cuidado, se incorporó y se vistió. Levantó la tarjeta de acceso a la habitación y, después de mirar una última vez a Hannah, se dirigió hacia