Hannah se detuvo frente a la puerta del hotel y contuvo la respiración al ver a varios fotógrafos apostados allí. En los tres días que llevaba rodando en la ciudad apenas habían aparecido uno o dos, salvo el día de su llegada, cuando la entrada estaba casi igual de llena que en ese momento. Después de eso, todo había estado tranquilo.
Al verlos todos se pusieron en movimiento, se escucharon los clics de las cámaras, así como las voces que los llamaban. Por un instante pensó que lo del beso fina