Hannah se despertó sobresaltada y se incorporó de golpe, con la respiración agitada. No recordaba con claridad lo que había estado soñando, aunque se hacía una idea. Poco a poco, su pulso comenzó a calmarse y notó dónde estaba. Reconoció las sombras familiares de su habitación, que estaba en completa oscuridad. Extendió la mano y encendió la lámpara del velador. El reloj marcaba las doce en punto.
No recordaba nada después de haberse quedado dormida en el auto de Teo, así que probablemente él l