Hannah dio un respingo al sentir un toque en el hombro. Se quitó uno de los audífonos y levantó la mirada con el corazón acelerado.
—Podrías no tomarme por sorpresa. Vas a provocarme un infarto.
—Sé que soy lindo, pero sería la primera vez que alguien se muere al verme.
Intentó mantenerse molesta, pero era imposible cuando Teo la miraba con esa sonrisa descarada y decía cosas tan absurdas.
—¿Sucede algo? —preguntó, intentando sonar más tranquila de lo que estaba.
—Deberías tomarte un descanso.