Piper levantó la cabeza al oír que la puerta se abría y vio a Colton regresar con una bandeja en la mano.
—Además de limonada, traje algo de comer —dijo, dejando la bandeja sobre el escritorio.
Cada vez le resultaba más difícil no enamorarse de él cuando se mostraba así de atento.
No estaba segura de cómo se suponía que debían funcionar las relaciones casuales, pero había dado por hecho que, más allá del sexo, Colton no se preocuparía demasiado por ella. Así que su actitud la confundía. Temía