Lo primero que Hannah sintió cuando despertó fue una superficie cálida y firme contra su mejilla, demasiado distinta de su colchón. Le tomó un momento despejar la mente y, al abrir los ojos, casi dio un salto de la sorpresa. De alguna manera, había terminado con medio cuerpo encima de Teo.
Recordaba con claridad cómo lo había amenazado antes de dormirse para que se mantuviera en su lado de la cama, y al final había sido ella quien había invadido el espacio de Teo. Debería haberlo supuesto. La c