Teo no estaba seguro de cómo salir de aquel lío sin levantar sospechas de sus padres. No tenía un motivo válido para negarse a recibirlos; cualquiera de las excusas que se le ocurrían sonaba absurda incluso en su cabeza.
—Para nada —dijo Hannah, tragando saliva mientras se aferraba a su sonrisa—. Será un gusto tenerlos con nosotros.
Teo apenas consiguió ocultar su sorpresa. No había esperado que ella aceptara con tanta facilidad, no después de que apenas mostrara entusiasmo cuando mencionó la v