Capítulo 23. Una trampa llena de malos sentimientos
Layla miró a Joseph con un anhelo oscuro y calculado, mientras su cuerpo desnudo se deslizaba sobre él con deliberada lentitud. Sabía que la cámara estaba grabando cada segundo, así que interpretó su papel con maestría cruel. Empezó a cubrirlo de besos falsos y apasionados: desde la boca entreabierta, bajando por el cuello, el pecho y el vientre, mientras su mano acariciaba con fingida devoción.
—¡Cariño! ¡Qué placer! —gritó con voz entrecortada, asegurándose de que cada gemido quedara registra