Capítulo 22. No todo es rosas
Un par de horas después, Joseph acompañó a Eliana hasta el hospital. La dejó en la puerta con un beso lleno de ternura en la frente, prometiéndole que todo saldría bien. Desde allí se dirigió a Sullivan Pharmaceuticals. Aunque ser el CEO de un imperio como ese no le permitía ausentarse mucho tiempo, todo lo vivido con Eliana lo había dejado con el alma ligera, como si por primera vez en años respirara sin el peso constante en el pecho.
Al pisar el suelo de la empresa, Joseph parecía otro hombre