Capítulo 21. Cómo no sentir pasión
La luz dorada del amanecer se filtraba suavemente por las grandes ventanas, acariciando con ternura los cuerpos entrelazados de los amantes. Eliana parpadeó lentamente, y en cuanto sus sentidos despertaron, una ola de emociones la invadió. No estaba en su casa. El calor del cuerpo de Joseph contra el suyo, su aroma masculino envolviéndola, el peso reconfortante de su brazo alrededor de su cintura… todo le recordó la noche de amor apasionado que habían compartido.
—Mierda… no puede ser —susurró